viernes, 30 de septiembre de 2016

Las tapias de los cementerios:

Millones de bocas abiertas
incrustadas en las tapias de los cementerios.
Gritos marcados en los casquillos de balas
que mordieron con sus dientes de niquen
las gruesas paredes del tiempo.

Bocas. Con un gesto de angustia desencajada.
Bocas abiertas en un grito eterno,
que muestran dentro de su garganta
los restos del metal fundido
y la sangre requemada.

Bocas que son pozos de angustia
Donde se ahogan el miedo.
Y en donde la muerte es
 una sombra con el gesto desfigurado
y una guadaña incrustada entre los dientes.


Bocas que se consumen
bajo su propia saliva de cemento carcomido.
y sangre seca por el tiempo.
Boca que ocultan ojos.
Ojos que son pozos de dura piel
donde flotan pajaros de ceniza.
y en donde  se hunden las angustias
junto al plomo de los dias.


Bocas abiertas.
Sin que nadie pueda cerrar su angustia.
Bocas grabadas en la pierda
como petogrifos del ultimo miedo.
Bocas que ocultan bajo su paladar invisible
trozos de piel chamuscada.
Y fragmentos de frajil hueso
esparcidos por las tapias de los cementerios.



Cementerios repletos de bocas.
Bocas que suplican las noche de tormenta.
Recordando con cada trueno,
el ruido de los sub fusiles y de las metralletas.
Boca que quedaron para siempre abiertas.
En un grito de acero duro y afilada plata.
Ante el disparo ultimo de la negra muerte.
Oculto tras los altos muros del silencio.

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